ANDRE-PIERRE GIGNAC

ANDRE-PIERRE GIGNAC     | FUTBOL MEXICANO     |     IVAN FOSS

ANDRE-PIERRE GIGNAC

Diciembre 12,2019   |   Ivan Foss

Con ciento once tantos André-Pierre Gignac se convirtió en el goleador histórico de Tigres UANL de Monterrey. Consiguió cuatro liguillas y tres copas “Campeón de campeones”, fue goleador del torneo en dos ocaciones, ganador del balón de oro de la liga al ser el futbolista más valioso de la competencia. Dos veces seleccionado como mejor delantero de la liga MX, una vez como mejor delantero CONCACAF y es el máximo anotador del clásico regio. Motivos de sobra para estar entre los máximos ídolos del club, en menos de cinco años.

Gignac nació en en la ciudad de Martigues, ubicada al sureste de Francia, en la región Provenza-Alpes-Costa Azul. Una zona empapada por el glamour de la Riviera Francesa, del principado de Mónaco y de la imponente Marsella.

Su padre era bombero, y había sido futbolista en sus buenos tiempos, zurdo y hábil con el dorsal número Diez incorporado, un muy buen jugador según le decían. Le había transmitido esa pasión a su hijo, a tal punto que en su primer día en la escuela primaria, la maestra le había pedido a los alumnos que escribieran que les gustaría ser cuando fueran grandes y Andre muy seguro de lo que quería, lo había dejado plasmado en una hoja: “Futbolista profesional o bombero”.

"En solo cinco temporadas se consolido como uno de los mas grandes del futbol mexicano."

Vivió su feliz infancia rodeado por la pasión con la que se vive el fútbol en torno al Olympic de Marsella, el club más importante de Francia y único ganador de la UEFA Champions League.  A los dieciseis años, luego de haber disputado un torneo regional un visor se le acercó y le había hecho la propuesta más importante hasta entonces, le había ofrecido una semana a prueba en el F. C. Lorient de la segunda división.

Luego de discutirlo con su madre imponiendo sus propios argumentos, y con el objetivo muy claro de lo que quería, al fin dió el brazo a torcer y André se preparaba para atravezar literalmente todo el país. Más de mil kilómetros lo separaban de la que iba a ser su nueva ciudad por los siguientes años.

Rápidamente lo incorporan al club, pero lo mantuvieron en las divisiones inferiores por dos años hasta que finalmente le llegó la oportunidad. Le toca ingresar faltando quince minutos para el final del partido y trás tocar dos balones logra convertir. Un momento mágico, soñado. Pero el ego, en un muchacho tan jóven le puede jugar una mala pasada, y eso fue lo que ocurrió. En los siguientes cuatro encuentros cada vez que recibía la pelota intentaba realizar una maniobra individual que definiera el trámite del encuentro, tanto abuso de ello que terminó el campeonato sin disputar minutos.

Al año siguiente fue dado a préstamo al Pau F. C. de la tercera división, se logró adaptar rápidamente y terminó cerrando una buena temporada consiguiendo ocho tantos en veinte juegos disputados. Su vuelta al Lorient, lo encontró en primera división, habían conseguido el ascenso a la Ligue 1 en su ausencia. De todas maneras, se encontraba un jugador más centrado y en su primer año en la categoría más alta del fútbol francés pudo anotar nueve goles en treinta y siete encuentros, siendo uno de los futbolistas más prometedores de la plantilla.

Su carrera comenzaba a tomar vuelo y se vió reflejado en su siguiente club el Touluse F. C. que luego de una primer temporada con dificultades para encontrar su lugar, la siguiente se anotó como goleador de la competencia superando por siete tantos a Karim Benzema.

En el 2009 recibe el llamado a la Selección a causa de su notable desempeño y ficha por el club de sus amores, el Olympic de Marsella. Su comienzo, a causa de una lesión no había sido el esperado y termina relegado a la reserva. En ese tiempo había trabajado arduamente para ponerse en forma y nuevamente en la segunda temporada comenzó a pagarle con goles al club la gran inversión que habían realizado por él.

En el 2010 juega los tres encuentros que Francia disputa en la Copa del Mundo.  Su nivel continuaba creciendo, teniendo como punto más alto la llegada de Marcelo Bielsa a la institución. Sin dudas la metodología impuesta por el nuevo entrenador se reflejaba en el rendimiento colectivo, que a la vez repercutía en el individual. Ese equipo competía de igual a igual en todos los estadios y hasta último momento le disputó la competencia al multimillonario PSG.

El sistema lo favorecía sin dudas, era un juego ofensivo de transiciones rápidas y presiones altas constantes, lo que llevaba a generar mayor cantidad de situaciones de gol. Pero sin dudas lo que había hecho al jugador realizar un click fue un consejo de Marcelo.  Gignac tiende a subir de peso con facilidad y a pesar de ser un deportista de elite, tiene que realizar algún esfuerzo extra para mantener un estado físico óptimo. Por eso Bielsa en uno de los entrenamientos se le acercó y le dijo: “usted es un jugador excelente, pero si baja cuatro kilos va a marcar el doble de goles”. André se había limitado a escuchar.

Finalmente el entrenador estaba en lo cierto, terminó la temporada siendo goleador y con un rendimiento muy bueno que lo había puesto en la órbita de clubes de Inglaterra, Alemania, China y Qatar.  Luego de cinco años necesitaba un cambio de aires y con las propuestas en la mesa, se había puesto analizar que sería lo más conveniente para su futuro, con veintinueve años le quedaba mucha historia por contar.

El mundo del fútbol estaba sorprendido, nadie daba crédito a las noticias, André-Pierre Gignac había elegido irse a México. A un país que no conocía y a un club que apenas había oído nombrar alguna vez.  El sueño de todo futbolista nacido en el continente Americano es irse a jugar a Europa, son contados los casos que se han dado la inversa. Las más prestigiosas competiciones del mundo y los salarios más elevados se encuentran en el viejo continente, lo que hacía que a priori la figura de Gignac en el fútbol mexicano pareciese una utopía. 

Seguramente su sangre gitana se había hecho sentir, se estaba embarcando literalmente en una aventura. No está de más aclarar que no fue a jugar gratis, la entidad es una de las más poderosas del país y de mayores ingresos. Pero pasar de Europa a Latinoamérica, del orden al caos, de competir en estadios en dónde la gente se comporta como si fuera al teatro, a estar en calderas hirvientes de pasión y salvajismo, tenía algo de morbo.

Llegaba como figura para tratar de conquistar la Copa Libertadores de América, con cientos de focos encima y una prensa que no paraba de acosarlo. Al principio se lo notaba reacio a cualquier tipo de entrevistas, cómo persona perfeccionista que es, quería asegurarse de dominar el idioma para evitar que tergiversaran sus palabras, no quería que nadie cambie el mensaje que pretendía comunicar. Lo que lo obligó a aprender rápidamente el idioma.

Se adaptó más rápido de lo que se podría haber esperado, las costumbres, las comidas el clima, todo parecía adecuarse a sea lo que fuera que estuviese buscando. Y su jerarquía dijo presente desde el primer minuto.

Aunque no pudo consagrase campeón de la “Libertadores”, quedaron segundos detrás del poderoso River Plate, uno de los mejores equipos del continentes y con mayor experiencia en el certamen, que al fin de cuentas lo hizo sentir. El sabor que le había quedado era dulce, competir de esa manera en todo el continente, ir a visitar ciudades en las que no eran simplemente visitantes, eran enemigos y se lo hacían saber. Un marco totalmente diferente al de la Champions League, en la que predominaban turistas y a veces se mezclaban las parcialidades.

En el año 2016, uno después de su llegada a Monterrey disputó la Eurocopa. Estaba en gran forma y jugó minutos en todos los encuentros. En la final con Portugal, ingresó faltando un cuarto de hora por Giroud, con el marcador igualado en cero. A un minuto de concluir el partido se gambetea a un defensor en el area y suelta un potente disparo que se estrella en el palo y sale desviado. Perdieron por penales. Luego de ese episodio estuvo varios meses con problemas para dormir, se despertaba en medio de la noche soñando que el tiro entraba y todos los compañeros lo abrazaban. De todas maneras, logró reponerse y siguió con un paso arrollador por la Liga MX.

Con un setenta por ciento cabeza, veinte de calidad y un diez de suerte, define su carrera. Le encanta comentarlo en cada entrevista que brinda hoy en día, con un español casi perfecto y sin acento. Incorporó desde su llegada, cada una de las costumbres y expresiones mexicanas, prueba máxima de ello es su reciente nacionalización. Hasta se ha tatuado ambos brazos y algunas otras partes del cuerpo, motivado por la cultura de allí según indica el propio André. Desde su arribo al continente Americano su vida cambió.

Dice haber encontrado su lugar en el mundo, si, en México. Su familia está encantada Monterrey y todo parece indicar que finalmente hecharan raices en Tierras Aztecas, están tan gustos que no extrañan a Francia más allá de los afectos que allí quedaron. Partió en búsqueda de un cambio de aires, una aventura, nuevos desafíos. Lo que jamás había planeado era que lo adoptaran como propio y que se convirtiera en su Tierra adoptiva.

Este articulo fue escrito por:

Ivan Foss

@Ivanfoss

Ivan escribe de fútbol y lo hace con pasión, es el columnista de nuestra web y tiene su espacio donde todos los domingos publicamos historias de fútbol increibles. Napoles, Italia.

 

Leave a Reply

avatar
  Subscribe  
Notify of